La ecografía musculoesquelética es una herramienta que cada vez más podólogos están utilizando en uso clínico, ya que nos ayuda a valorar mejor la calidad de los tejidos del paciente y nos facilita poder dar diagnósticos más precisos.
La ecografía se basa en ultrasonidos, procedimiento que nos permite, a través de ondas de ultrafrecuencia, obtener imágenes de diferentes estructuras del cuerpo. Las ondas se envían y fluyen mientras están en contacto con tejido suave y rebotan cuando alcanzan estructuras más densas. A nivel podológico, nos permite obtener imágenes de partes blandas como tendones, ligamentos, nervios y nos ayuda a valorar a nivel articular, a valorar tejidos para saber con el tipo de lesión con la que nos encontramos.
¿Por qué tener un ecógrafo en una clínica podológica?
El ecógrafo es un equipo que nos ofrece pruebas complementarias. Aporta mejor diagnóstico con mayor precisión, proposición de tratamiento y ejecución del mismo. No es lo mismo intuir que ver el interior de la estructura y detectar de esta manera la patología.
Otro aspecto a tener en cuenta a la hora de plantearte adquirir un ecógrafo es si es necesario para tu consulta. Es decir, en lo especializada que está tu clínica o quieras que esté. Atendiendo a esto, puede ser una clínica básica, especializada o muy especializada.
Desde la quiropodia, pasando por la exploración biomecánica, la confección de SP, infiltraciones, cirugía e intervencionismo, el ecógrafo va teniendo más relevancia a medida que avanzamos en las anteriores técnicas. Si vas a desarrollar sólo la quiropodia en tu clínica, en principio no es muy necesario. Como profesionales de la podología sabemos que el llegar a desarrollar una especialización más exhaustiva de la profesión requiere una expectativa del podólogo por la formación cada vez más concreta sobre un tema como infiltraciones, cirugía e intervencionismo.
Ventajas que puede aportar:
Un ecógrafo nos permite valorar con diferentes parámetros estructuras a diferentes niveles, en los que especialmente trabajaremos con tres:
A la hora de trabajar con un ecógrafo, es importante conocer sus partes y cómo trabaja el equipo. En este sentido, la posición del paciente y la posición del "explorador" o sonda, jugará un papel fundamental a la hora de evaluar los tejidos o saber diferenciar en caso de encontrarnos con un artefacto.
Podemos jugar con la tensión del miembro o extremidad a evaluar para obtener diferentes imágenes.
En cuanto a la sonda, trabajaremos con dos tipos de corte, longitudinal y transversal, que nos permitirá explorar diferentes patologías que pudieran presentarse.
En cuanto a la posición de la propia sonda para hacer una correcta evalución, puedes visitar nuestro siguiente vídeo:
En ecografía vamos a trabajar dentro de una escala de grises. A la hora de valorar la normalidad de los tejidos del paciente o la presencia de posibles patologías, vamos a trabajar con esta escala de grises.
Dentro de la valoración que se hace en ecografía encontraremos:
El trabajo de diagnóstico consistirá en saber si nos encontramos con un tejido con una coloración dentro de la normalidad o no.
Una ecografía nos puede dar una imagen que pensemos que es una patología, pero en realidad que no lo sea. Esto recibe el nombre de artefacto sonográfico.
Existen diferentes tipos de artefactos:
En ocasiones en la ecografía podemos ver una imagen blanquicina o similar a un destello. Esto sucederincipalmente por un efecto metálico en la ecografía, y es lo que se conoce como cola de cometa o reverberación.
Una limitación que encontramos a la hora de trabajar con un ecógrafo, es que cuando llega a una estructura ósea, no puede seguir devolviendo imagen. Digamos que la onda rebota en la estructura ósea y la imagen que se muestra no aporta información.
Por ello, en determinadas patologías como calcificaciones o espolones encontraremos que no hay imagen.
En el uso del ecógrafo puede darse que en ocasiones veamos zonas más blanquicinas y podamos confundirlas con ciertas patologías como las que describíamos, cuando en realidad es simplemente una sombra provocada por el propio ecógrafo. A la hora de diagnosticar una patología al paciente, debemos saber distinguir si nos encontramos ante una patología real o un artefacto generado por el ecógrafo.
¿Cómo distinguir una patología tipo calcificación de una sombra acústica?
En caso de la sombra acústica, si la ecografía presenta una zona más blanquicina que sosprechamos que pudiera tratarse de una calcificación, podemos fijarnos en la parte trasera de la imagen. En caso de calcificación, no estaría devolviendo ninguna imagen.
El refuerzo acústico posterior es un artefacto que se da cuando existe mucho líquido, por ejemplo el líquido en un quiste, lo que va a provocar que la imagen que presente el ecógrafo sea mucho más hiperecoica al intensificarse las ondas.
Este artefacto se dará principalmente en los maléolos, puesto que hay eminencias óseas muy pequeñas en estas zonas, y se puede confundir con zonas más oscuras y hacernos llegar a la conclusión de que existe una patología pero en realidad puede ser que el hueso nos genere una zona más oscura.
Con la ecografía podemos trabajar diferentes abordajes en función de la sospecha que tengamos como profesionales sobre la clínica del paciente.
Algunos de los abordajes más comunes son:
Las patologías musculares en esta zona son bastante comunes. La musculatura la empezaremos a valorar en un corte transversal, la imagen será más hipoecoica y los barridos que haremos serán más dinámicos, para encontrar patologías en los septos.
El paciente estará colocado en decúbito prono y con el pie con una ligera flexión dorsal y realizaremos primero una exploración en corte longitudinal para ver el patrón laminal.
Si nos encontramos ante una sospecha de posible patología, realizaremos un corte transversal para confirmarlo.
El paciente estará colocado en decúbito prono y con el pie con una ligera flexión dorsal, la sonda hacia craneal, valorando el tendón de Aquiles y buscaremos como referencia ósea el calcáneo.
Además de valorar si existen zonas hipoecoicas o zonas engrosadas, también valoraremos si existen una buena movilidad.
En la zona del tendón de aquiles hay otras estructuras muy importantes como: las bursas, la bursa retrocalcánea y la bursa sub-aquílea.
Algunas de las patologías que nos podemos encontrar en esta exploración son:
El paciente se colocará en decúbito supino y realizaremos un corte longitudinal en la articulación metatarsofalángica, buscando primero nuestras dos referencias óseas, la cabeza del metatarsiano y la base de la falange proximal, para después proceder a la búsqueda de patologías.
Si te interesa adentrarte más en el mundo de la ecografía podológica, puedes visitar los siguientes webinars con profesionales de la podología que, a través de casos clínicos, nos cuentan su trabajo con el ecógrafo.
Si quieres saber más, puedes inscribirte a alguno de nuestros cursos relacionados o acceder a nuestra academia PRIM Academy: